Charles Hodge: Un Proto-Presuposicionalista

01/29/2020

Jose Ángel Ramírez

Es cierto que Charles Hodge en su Teología Sistemática usa los argumenos de la apologética clásica sobre la existencia de Dios. Para los presuposicionalistas estos argumentos pueden ser útiles, como también cualquier clase de evidencia, sin embargo, solamente son útiles si las presuposociones cristianas ya fueron establecidas y las presuposiciones ateas demostradas como falsas. Un presuposicionalista los usaría cuando ya el incrédulo ha abrazado las presuposiciones cristianas para fortalecer su fe, pero nunca como un argumento principal en un campo neutral para colocar al hombre como juez. Cuando ya Dios se ha demostrado como necesario en el inicio lo usaríamos, pero no para colocar al hombre en el inicio y juez y a Dios como conclusión y acusado. Por lo que antes de dar cualquier argumento clásico o evidencial, el presuposicional se enfocará en dar un argumento trascendental donde muestre que Dios es una precondición necesaria para inteligibilidad de cualquier experiencia humana, y que negarle es caer en el absurdo negando así la posibilidad del conocimiento. Hodge hace precisamente esto en su argumento de la existencia de Dios, él hace lo que haría cualquier presuposicionalista, argumentar primeramente de forma trascendental.En su Teología Sistemática el primer argumento que nos da sobre la existencia de Dios es un argumento trascendental cuál Van Til. Pero no es de sorprender, tal cosa también se puede ver en Berkhof, en Kuyper, en Bavinck, en Calvino, y en cualquiera que haga parte de la tradición reformada. Van Til no estaba descubriendo que el agua mojaba, solamente estaba desorrallando de una mejor forma el argumento trascendental que ya poseía la tradición reformada y que no se había elaborado de forma tan magistral antes. Esto no quiere decir que el argumento de Hodge no sea agresivo, posee el poder nuclear del presuposicionalismo. Veamos:1: Hodge dice que hay verdades que son evidentes para el hombre, y negarlo es negar la posibilidad del conocimiento mismo. Estas verdades son axiomas, universales y necesarios.2: Hodge argumenta que la idea de Dios es universal y necesaria.3: Por tanto, la idea de Dios es un axioma, y negarle hace imposible el conocimiento.Esto es lo que llamamos los presuposicionalista argumentando sobre la imposibilidad de lo contrario. Es decir, un argumento trascendental que negarle implica afirmarle, es inescapable.Con respecto al punto uno, veamos lo que Hodge dice:”Hay una clase de verdades tan llanas que nunca dejan de manifestarse a la mente humana, y a las que la mente humana no puede rehusar su asentimiento. De ahí que el criterio de aquellas verdades que son aceptadas como axiomas, y que son dadas por supuestas en todo razonamiento, y cuya negación hace imposible toda fe y conocimiento, sean la universalidad y la necesidad. Lo que todos creen, y lo que todos deben creer, debe ser aceptado como innegablemente cierto. Estos criterios desde luego se incluyen mutuamente. Si una verdad es universalmente admitida, tiene que serlo porque nadie puede ponerla en duda de manera racionaL Y si es asunto de una creencia necesaria, tiene que ser aceptado por todos los que poseen Ia naturaleza de cuya constitución surge necesariamente.”Y luego dice:«Las verdades inherentemente verdaderas pueden ser ilustradas; y se puede mostrar que su negación involucra contradicciones y absurdos. Toda la geometría es una ilustración de los axiomas de Euclides; y si alguien niega alguno de estos axiomas, se puede mostrar que tiene que creer imposibilidades. De la misma manera…sin embargo la existencia de un Dios personal se puede presentar como una hipótesis necesaria para dar cuenta de los hechos de la observación y de la existencia, y que la negación de su existencia deja el problema del universo sin solución e irresoluble. En otras palabras: se puede mostrar que el ateísmo, el politeísmo y el panteísmo involucran imposibilidades absolutas.»Es evidente, que para Hodge Dios es precondición de la inteligibilidad de la realidad y de la posibilidad del conocimiento.En el punto dos, Hodge demostraría que la idea de Dios es universal y necesaria, y por tanto un axioma. Y luego de probar este punto, y entonces confirmar lo que hemos dicho en el punto uno, que Dios es precondición para la realidad y el conocimiento, entonces se pregunta el por qué siendo universal y necesaria su creencia puede ser negada. Y él contesta:«Hay verdades que no se pueden negar sin violentar las leyes de nuestra naturaleza. En tales casos, la negación es forzada, y sólo puede ser temporal. Las leyes de nuestra naturaleza se manifestarán más tarde o más temprano, y constreñirán a una creencia opuesta. Un péndulo, en posición de reposo, cuelga perpendicular al horizonte. Puede hacerse, mediante una fuerza externa, que cuelgue con cualquier grado de inclinación. Pero tan pronto como se elimina esta fuerza, con toda certeza que volverá a su posición normal. Bajo el control de una teoría metafísica, un hombre puede negar la existencia del mundo exterior o la obligación de la ley moral; y esta ausencia de creencia puede ser sincera y persistente durante un tiempo; pero en el momento en que sus razones especulativas para la increencia estén ausentes de su mente, ésta pasa necesariamente a sus convicciones originales y naturales. También es posible que la mano de un hombre puede estar tan encallecida o cauterizada que pierda el sentido del tacto. Pero esta no demuestra que la mano humana no sea normalmente el gran órgano del tacto, Así que es posible que la naturaleza moral del hombre quede tan desorganizada por el vicio o por la falsa filosofía que silencie eficazmente su testimonio de la existencia de Dios. Pero esto no demostraría nada en cuanto a lo que verdaderamente es el aquel testimonio. Además, esta insensibilidad y la consiguiente incredulidad no pueden durar. Todo aquello que excita la naturaleza moral, sea el peligro, o el sufrimiento, o la inminencia de la muerte, hace que la incredulidad se disipe en un momento. Los hombres pasan del escepticismo a la fe, en muchos casos, de manera instantánea. No, naturalmente, debido a un proceso argumental, sino por la existencia de un estado de consciencia que es irreconciliable con el escepticismo, y en cuya presencia éste no puede existir. Este hecho es ilustrado de manera continua, no sólo en el caso de los no instruidos y supersticiosos, sino incluso en el caso de hombres de la más refinada cultura.»

Por tanto, Hodge usa un argumento trascendental, colocando a Dios como axioma y precondición del conocimiento. Aquí podemos ver un presuposicionalista proto-vantiliano.

«Es de gran importancia que los hombres sepan y sientan que por su misma naturaleza están obligados a creer en Dios; que no se pueden emancipar de esta creencia sin desracionalizar y desmoralizar todo su ser.»

Nota: Todas las citas son tomadas del Tomo I De la teologia sistematica de Hodge.

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